Niņos mártires de Tlaxcala recordados por su devoción a la fe

Friday, Oct. 13, 2017
By Catholic News Service
Por David Agren
Catholic News Service

CIUDAD DE MEXICO (CNS) —  El beato Cristóbal tenía aproximadamente 12 o 13 años cuando confrontó a su padre en 1527 por tomar “pulque”, una bebida alcohólica hecha de la savia fermentada de la planta de agave.
Él derramó el pulque en la vivienda de la familia y le dijo a su padre, un cacique (líder local) llamado Acxtecatl, que renunciara a la idolatría.
Su padre, según una cuenta la Diócesis de Tlaxcala, México, encerró al Beato Cristóbal en su habitación y lo golpeó repetidamente. El joven, acostado en su lecho de muerte, le dijo a su padre, “Oh padre, no pienses que estoy enojado porque tengo mucho gozo. Sepas que me has honrado de una manera superior a todas sus tierras y títulos”.
Acxtecatl atacó a su hijo otra vez, matándolo, pero también haciendo al Beato Cristóbal uno de los primeros mártires en México y en el nuevo mundo. El Beato Cristóbal, junto con otros dos jóvenes indígenas Tlaxcaltecas,  el Beato Antonio y el Beato Juan, serán canonizados el 15 de octubre en el Vaticano. Los dos últimos tenían 12 o 13 años cuando fallecieron en 1529.
El trío, conocido como los niños mártires de Tlaxcala, estuvieron entre los primeros conversos al cristianismo en México. Se les consideran los primeros mártires en las Américas, “protomártires,” porque murieron por su fe y serán canonizados por dicho motivo.
“Con este nuevo reconocimiento, nuestros beatos (niños mártires) ya no sólo serán venerados en nuestra diócesis, sino que serán promovidos como modelos de vida cristiana e intercesores de la Iglesia universal,” dice un folleto diocesano sobre los tres.
“Esa la espiritualidad de los niños mártires debería llevarnos a vivir a la misión, llevando el mensaje de Cristo a nuestros familiares, amigos, vecinos, colegas... en nuestra diócesis de Tlaxcala a otros lugares en Tlaxcala y en el mundo,” dice el folleto.
Los tres fueron bautizados y formados como evangelizadores por la Orden de los Frailes Menores en lo que es ahora el estado de Tlaxcala, al este de la actual Ciudad de México. Ellos más tarde trataron de propagar la fe entre sus propias familias y en otras partes de México.
El Beato Antonio era el nieto de Xicoténcatl el Grande, uno de los principales gobernantes de Tlaxcala. A él se unió el Beato Juan y una tercera persona, Diego, para evangelizar el cercano estado de Oaxaca.
Los Beatos Antonio y Juan fueron asesinados en lo que hoy es estado de Puebla. El par colectó y rompió ídolos, provocando una reacción de palizas de los residentes, lo que condujo a sus muertes. Diego escapó.
La historia de los niños mártires fue registrada desde el principio, pero fue de importancia regional aunque su historia es solo parte de una narrativa que posiciona a Tlaxcala como la “cuna de la fe” en México.
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