Arzobispo Niederauer recordado como un hombre de la Iglesia con un gran sentido del humor

Friday, May. 12, 2017
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Archbishop George H. Niederauer
By Marie Mischel
Intermountain Catholic

Traducido por: Laura Vallejo
Intermountain Catholic
SALT LAKE CITY — Como el octavo Obispo de Salt Lake City, el Reverendísimo  George H. Niederauer profundizó la relación de la Iglesia Católica local con la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, así como con otras religiones predominantes en el estado de Utah; sus habilidades pastorales llevarón a que las parroquias tuvieran un maravilloso espíritu y a una excelente moral en los sacerdotes, todo lo cual se tradujo en que a su muerte “ha dejado unos gran lugar que llenar, ya que él fue maravilloso en muchas formas – un real hombre de la Iglesia,” dijo su sucesor. El Reverendísimo John C. Wester, quien ahora es el Arzobispo de Santa Fe.
El lema del Arzobispo Niederauer “para servir y dar”, encapsulaba su personalidad y “él era una tremenda presencia en la Iglesia, pero uno no puede dejar de hablar del gran sentido del humor de Niederauer r cuando uno habla de él,” dijo el Arzobispo Wester, “Él fue un erudito y tenía un buen sentido del humor.”
Fe y buen humor – esas son las dos características que inevitablemente son mencionadas cuando las personas hablan acerca de sus recuerdos sobre el Arzobispo Niederauer, quien sirvió como Obispo de Salt Lake City de 1995 al 2006; fue instalado como el octavo Arzobispo de San Francisco el 15 de febrero del 2006 y se retiró en el 2012. Falleció el 2 de mayo del 2017 en la Casa Nazaret en San Rafael, en la Arquidiócesis de San Francisco a la edad de 80 años después de haber sido diagnosticado con una enfermedad en los pulmones.
El Arzobispo Niederauer “fue un gran hombre de la Iglesia, aceptaba cada asignación con gran humildad y generosidad. Durante sus 11 años en los que fue obispo de Salt Lake City, fue conocido por su bondad, espíritu ecuménico y acogido por todos en la comunidad,” dijo el Reverendísimo Oscar A. Solis, 10mo. Obispo de Salt Lake City.
“Amé su buen sentido del humor,” dijo la Hermana de la Santa Cruz Genevra Rolf, Enlace Diocesano Episcopal de Mujeres Religiosas, quien también recordó la hospitalidad del arzobispo, particularmente en una ocasión en la que él fue el anfitrión de las hermanas en su residencia. Las hermanas cocinaron la cena, él puso la mesa con la vajilla de china y los cubiertos de plata, después de cenar se sentaron junto a la chimenea y conversaron. “Era simplemente hospitalario y simpático, siempre daba la bienvenida, una persona con la que resultaba muy fácil pasar el tiempo.”
El Arzobispo Niederauer fue “un hombre accesible y bondadoso quien apoyó mi vocación al sacerdocio,” dijo el padre Omar Ontiveros, párroco de San José, quien fue ordenado por el arzobispo en el 2006. “Agradezco a Dios por el tiempo que nos dio con él… el Obispo Niederauer fue un gran apoyo para la creciente comunidad hispana en nuestra diócesis.”
El arzobispo era imperturbable ante las crisis, dijo Shirley Mares, quien fue su asistente en Utah. “Cualquier crisis, él sabía manejarla. Decía ‘Uh-oh hemos tenido un accidente, afortunadamente nadie ha fallecido.’… Era una alegría ir a trabajar cuando él estaba en la oficina. Me hacia reír mucho.”
El Arzobispo Niederauer también “sabía que decir siempre,” dijo Mares agregando que se acuerda de una vez cuando él estaba dando un consejo espiritual y citó la película “The Princess Bride’, diciendo que la respuesta que uno le debería de dar a Dios era la que Wesley le dio a la princesa: ‘Hágase tu voluntad’.
El Arzobispo fue conocido por dar excelentes homilías, y esa habilidad fue una de las razones por la que Clara Brennan disfrutó el peregrinaje guiado por el arzobispo, realizado en el 2005 a la Tierra Santa.
“Algo que recuerdo del viaje fueron sus increíbles sermones en el lugar en donde estábamos. Él podía revelar a Jesús hermosamente,”, dijo Brennan. “Sin su perspectiva en ese viaje creo que no habría regresado de la manera en que lo hice. El totalmente, pero totalmente tenía una manera de que sus palabras te llevaran a Cristo ahí mismo, y eso nunca lo olvidaré.”
Durante los 11 años que estuvo en Salt Lake City, el Arzobispo regularmente jugaba cartas con un grupo que incluía a Cam Harmston, feligrés de St. Vincent de Paul. Ella recuerda que cuando su párroco la llamó y le dijo que el obispo estaba molesto pues había ya estado un año en la diócesis y nadie lo había invitado a jugar cartas. Su párroco pensó en Harmson porque había que ella las jugaba, y ella decidió ser la anfitriona en su casa para una partida. Ese fue el comienzo de la regular tarde de los lunes de cartas con el Arzobispo Niederauer.
“El obispo nos llevó al Club Alta cuando fue su turno de ser el anfitrión,” dijo Harmston, agregando que ella se mantuvo en contacto con el arzobispo después de su partida de la diócesis, y él siempre enviaba notas de saludo y de agradecimiento.
El Arzobispo Niederauer fue un gran jugador y frecuentemente jugaba con la familia del Arzobispo Wester. “Uno de los recuerdos más queridos de mi mamá era cuando George y mi mamá jugaban y chocaban las manos al ganar partidas,” dijo el Arzobispo Wester.
Harmston también recuerda con cariño las partidas de cartas. “Todos disfrutaban su compañía ya que siempre decía una broma o nos decía algo muy dulce. Fue un perfecto caballero y un hombre muy, muy bueno. Desde el primer momento en que cruzo la puerta de mi casa todos fuimos grandes amigos.”
Una de las primeras asignaciones del arzobispo tuvo después de haber sido ordenado para la Arquidiócesis de los Ángeles en 1962, y de haber obtenido su doctorado en literatura inglesa, fue en el Seminario de Saint George en Camarillo, California, en donde enseñó inglés y sirvió como Director Espiritual.
En ese entonces, conoció a Monseñor J. Terrence Fitzgerald, un sacerdote de la Diócesis de Salt Lake City quien estaba trabajando en el Seminario Mt. Angel en Oregón, y quien ahora es Vicario General emérito de la diócesis.
“El obispo Niederauer fue una de las personas con las que se trabajaba muy bien,” dijo Monseñor Fitzgerald, quien sirvió como Vicario General del obispo durante sus 11 años en Salt Lake City y colaboró con él en varios proyectos, incluyendo el edificio del Centro Católico Skaggs,  la adición de las artes finas en la preparatoria Católica de Saint Joseph, el establecimiento de la escuela Madeleine Choir y la transición de tres misiones a parroquias. “El respeto los talentos y habilidades de las demás personas, y siempre era el primero en reconocer sus contribuciones… Se le quería mucho y se le respetaba mucho ya que él quería y respetaba a los demás.”
Ese respeto se extendió más allá de los límites de la fe, dijo el pastor France Davis de la iglesia Calvary Baptist, quien trabajó con el Arzobispo Niederauer en varios temas comunitarios y religiosos.
“Él siempre estaba abierto a compartir con todo el clero, así como con todas las personas de su diócesis,” edijo el pastor Davis. “Siempre estaba dispuesto a poner de lado cualquier diferencia para trabajar en temas comunitarios tales como la vivienda para los veteranos y los indigentes.”
Uno de los momentos que el pastor Davis recuerda fue en 1998 cuando el Arzobispo Niederauer se unió a un grupo de cleros en la instalación de una lápida en la tumba de un Afroamericano que fue linchado en Utah; este hecho sucedió en Price en 1925 y el hombre, Robert Marshall, había sido enterrado sin una lápida.
“Fuimos al cementerio y colocamos la lápida, lo cual no les pareció a muchas personas en Price,” dijo el pastor Davis agregando que la presencia del Arzobispo Niederauer los ayudó a mostrar “que era un tema de toda la comunidad, no sólo de la comunidad bautista a la que pertenecía Robert Marshall. Demostró que él no sólo se preocupaba por la comunidad, sino que estaba dispuesto a arriesgarse. Era peligroso, pero él estaba dispuesto a hacer algo que nadie más quería hacer.”
Otro indicativo de que la colaboración ecuménica de Arzobispo Niederauer fue expresado por la Primer Presidencia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, la cual ofreció condolencias a su familia y a la comunidad sacando un comunicado que en parte dice: “Por más de una década fuimos testigos y admiramos su ministerio a los miembros de la diócesis de Salt Lake. Tuvimos muchas oportunidades de aprendizaje de su extraordinario ejemplo de caridad, autenticidad y humildad. Nos unimos a la pena de todos a los que sus palabras llegaron y sus acciones tocaron y reconocemos su legado de amor y compasión por todos con los que estuvieron en contacto con este noble seguidor de Jesucristo.”
Similarmente, en una declaración, el gobernador de Utah Gary Herbert, dijo que el fallecimiento del Arzobispo Niederauer “será lamentado pro muchos en el estado de Utah. Como el octavo obispo de la Diócesis de Salt Lake City, el obispo Niederauer, a través de su liderazgo espiritual, dejo una marca imborrable en nuestra comunidad. Sus 11 años de servicio aquí fueron marcados con una gran colaboración en la comunidad de fe. Sentimos mucho su perdida.”
Al Arzobispo Niederauer le sobreviven su prima Anne Arthifer de Gulfport, Florida.
La misa funeraria será celebrará el viernes 12 de mayo a las 11 am en la Catedral de St. Mary of The Assumption en San Francisco. El entierro será en el cementerio Católico de Holy Cross en Colma. La liturgia ser á transmitida en vivo en la página en línea se ha arquidiócesis de San Francisco www.sfarchdiocese.org.
Se sugiere que si se desea realizar un donativo este sea para el Fondo para Sacerdotes Retirados de la Arquidiócesis de San Francisco, 1 Peter Yorke Way, San Francisco, CA 94109.
La Diócesis de Salt Lake City celebrará una Misa conmemorativa en lunes 15 de mayo a las 5:15 p.m. en la Catedral de la Magdalena. El Obispo Oscar A Solis la presidirá; el padre Patrick Elliott dará la homilía.
QUE: Misa Conmemorativa
CUANDO: lunes 15 de mayo, 2017 5:30  p.m.
DONDE: Catedral de la Magdalena, 309 E. South Temple, Salt Lake City
El Obispo Oscar A Solis la presidirá; el padre Patrick Elliott dará la homilía.

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