¿Cómo utilizaría Jesús mis manos y mis pies?

Friday, Aug. 03, 2018
By Jean Hill
Director, Diocese of Salt Lake City Peace and Justice Commission

“Dios no tiene cuerpo en la tierra sino el tuyo. No tiene manos sino las tuyas. No tiene pies sino los tuyos. Tuyos son los ojos con los que la compasión de Dios mira la mundo. Tuyos son los pies con los que Él camina para ir haciendo el bien.” (Santa Teresa of Avila)

Hace algunas semanas, el párroco de mi parroquia recordó a la congregación estas sabias palabras de Santa Teresa. Conforme el párroco nos leía esas palabras durante la celebración comunitaria de la Eucaristía, comencé a cuestionarme que también tanto yo como los demás Católicos reflejamos las enseñanzas de Jesús en el día a día.

Por ejemplo, serviríamos los Católicos como las manos de Jesus, el apoyar cuando se separar a un niño inmigrante de sus padres basándose en la decisión de los padres de cruzar la frontera en lugar de esperar décadas para que la autoridad legal les permitiese escapar de peligros reales e inminentes? O ¿serviríamos mejor a Jesús cuidando a esos niños y sus padres y abogando con nuestros delegados del congreso para brindar más ayuda a las familias en donde los países esta llenos de violencia y pobreza abriendo con esto las puertas para más inmigración?

Así mismo, ¿utilizaría Jesús sus pies para patear al adicto o indigente en las calles de Salt Lake City? O ¿utilizaría sus pies y manos para ayudar a las personas a levantarse, aun si esto significara levantar una y otra vez a la misma persona conforme esta sigue cayendo? ¿Seriamos mejores servidores de Cristo si usáramos nuestras manos y pies y ojos para cuidar de los indigentes, o para quitarlos de nuestra vista?

¿A quién desaparecería Jesus llamándolo por nombres derogatorios o burlándose en medios sociales? ¿A quién quería Jesús que odiáramos? ¿Querría Jesus que matáramos? ¿Que viéramos a los demás como inferior? ¿Viendo a las personas no merecedoras de dignidad o de cualquier forma de vida?

La homilía de mi párroco me forzó a reflexionar sobre estas preguntas incómodas. Mientras más difícil, más animó a que todos le preguntemos más frecuentemente, si mi cuerpo es de Jesús en la tierra, ¿cómo puedo usarlo para servir Sus propósitos?

Estas respuestas claramente no priorizarán mi confort y conveniencia o seguridad sobre los demás. O el tratar a mi cuerpo más sacramente y más especialmente que el de nadie más.

Si me doy cuenta de que no estoy sirviendo bien como las manos de Jesús, si esas manos están envueltas en productos hechos a base de forzar a niños o bajo la intimidación de un arma de fuego, puede que me convierta en la persona que Dios me creo.

Es el muy raro ser humano quien no se ha encontrado con uno o dos momentos cuando escucha el Evangelio para ser más fácil escucharlo que vivirlo. El ser alguien que verdaderamente vive su vida diaria con las palabras de Santa Teresa en su mente no es un proceso fácil, pero el hacerlo podría ayudarnos a construir un mundo más pacífico.

Jean Hill es la directora de la Comisión de Paz y Justicia de la Diócesis Católica de  Salt Lake City.

Traducido por: Laura Vallejo

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