El Adviento Nos Brinda Alegría y Esperanza

Friday, Dec. 08, 2017
El Adviento Nos Brinda Alegría y Esperanza + Enlarge
By El Rev. Oscar A. Solis
Obispo de Salt Lake City
La temporada del Adviento marca el inicio de un nuevo calendario de la Iglesia o de un nuevo ano litúrgico. La palabra “adviento” viene del latín “adventus,” lo que significa venida. El Domingo, nuestra Iglesia comenzó a celebrar este tiempo sacro enfocándose en las dos venidas de Cristo en la Navidad: Su segunda aparición al final de los tiempos y Su venida a este mundo en el presente. Nuestra fuente de consolación,  que el deseo de Dios es venir y morar con nosotros. Él nos envió a su Único Hijo, quien nació a nuestra semejanza con la excepción de que nació sin pecado, un símbolo de Su gran amor hacia nosotros. Esto es lo que anticipamos al celebrar la Navidad: el conocimiento de la parecencia perdurable de Dios en Cristo.
El Adviento de Cristo nos sonsaca una respuesta adecuada a la preparación ya la vigilancia. No podemos bajar la guardia. En su lugar, debemos estar sobrios y preparados para abrir la puerta de nuestros corazones y darle la bienvenida a el Salvador del mundo y a la luz de todas las naciones. Además Cristo llega lleno de amor, misericordia y con el don de Dios de la salvación.
El mensaje de Adviento tiene mucha relevancia en el mundo de hoy, en donde prevalece la indiferencia ante la presencia de Dios. Además de la distracción de los tantos problemas y aflicciones del mundo  – la pobreza, guerra, terrorismo, calamidades naturales y la violencia sin sentido las cuales ocasionan mucho sufrimiento y pérdida de vidas inocentes –  la humanidad está viviendo en un mundo caótico con valores confusos. Encontramos a nuestra sociedad absorbida por el individualismo extremo y pro un materialismo que refuta, aleja y olvida la presencia de Dios. En su exhortación apostólica Evangelium Gaudium (#2), el Papa Francisco nos advierte que cuando el corazón del hombre se consume al seguir los placeres mundanos y ante el amor por sí mismo, no deja espacio ni para Dios ni para los demás, particularmente para los pobres. Nos volvemos sordos ante la voz de Dios y privamos a nuestros corazones de la paz que Él nos da. La inminente obscuridad de la incertidumbre, la miseria y ls inquietud debilita a nuestra alma de su energía y alegría.
Sin embargo, existe esperanza. El Adviento nos ofrece una oportunidad para recapturar el brillo e la vida y para restaurar la luz en el mundo. El mensaje de este tiempo sacro es muy claro: Cristo viene. Esta es la Buena Nueva del Evangelio de la salvación. Permanezcamos atentos, sobrios y en oración para que nuestro corazón esté listo para dar la bienvenido a Jesús, el Salvador del mundo. Debemos despertarnos de nuestro sueño, preparando el camino para el Señor y haciéndolo que este sea directo hacia nuestra vida.  
El Adviento es un tiempo de gracia –  nos llena de alegría y esperanza. El Papa Francisco nos recuerda: “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría.”(Evangelium Gaudium #2)
Compartan el Evangelio y den la bienvenida a la alegría que Cristo nos trae. Busquemos que a través de la intersección de nuestra Santa Madre, quien amó a Dios y quien con su corazón humilde nos inspira a recibir a Su Hijo quien nace en este mundo.
Traducido por: Laura Vallejo
For questions, comments or to report inaccuracies on the website, please CLICK HERE.
© Copyright 2017 The Diocese of Salt Lake City. All rights reserved.