Esperando a nuestro noveno obispo Somos un pueblo de Adviento

Friday, Dec. 01, 2006

SALT LAKE CITY — Cuando ya se ha publicado la presente edición habrán pasado casi 300 días sin que la Diócesis de Salt Lake City tenga un obispo, aproximadamente diez meses. Sin ahondar muy profundamente en una metáfora de un embarazo largo, es bueno recordar que nosotros los Católicos somos un pueblo de Adviento. Estamos acostumbrados a esperar – a esperar paciente y devotamente.

Es importante que ocupemos este tiempo para llegar al entendimiento de lo que es y de quien es un obispo, más allá del hombre que confirma a nuestros adolescentes y supervisa los trabajos de la diócesis.

"El Catecismo Católico para Adultos de los Estados Unidos," una publicación de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB), explica los muchos papeles de un obispo dentro del contexto del carácter apostólico de la Iglesia Católica.

«La Iglesia está construida sobre los cimientos de los Apóstoles, quienes fueron escogidos por el mismo Cristo, y quien colocó a Pedro como la cabeza», nos dice el catecismo. «Toda la comunidad Cristiana recibió la proclamación de los Apóstoles del Evangelio, por lo que la Iglesia en su totalidad es llamada ‘apostólica’. Bajo la guía del Espíritu Santo, la Iglesia entera permanece y siempre permanecerá fiel a la enseñanza de los Apóstoles.

El catecismo continúa explicando que Cristo dispuso que los Apóstoles fueran seguidos por los obispos y Pedro por los obispos de Roma, los papas. «Los Apóstoles actuaron juntos, como un solo cuerpo, con Pedro como la cabeza, en su liderazgo de la Iglesia. Por eso ellos son llamados por la Iglesia un ‘colegio,’ y su unidad esencial como un solo cuerpo es entendida como el principio de colegiabilidad.»

El catecismo señala que los obispos tienen tres papeles principales. El primero es ser un sacerdote, «y por lo tanto es el celebrante principal de los Sacramentos, especialmente la Eucaristía, a través de la cual la Iglesia crece en santidad y unión con Cristo.» Él también es el pastor principal de la diócesis, « y por lo tanto es responsable del gobierno compasivo y con cariño del pueblo a su cargo.» Tercero, el obispo es el principal maestro de la diócesis, «responsable de la proclamación auténtica del Evangelio.»

Entre las afirmaciones doctrinales citadas por el "Catecismo Católico para Adultos de los Estados Unidos" está lo siguiente: «Bajo la guía del Espíritu Santo, los Apóstoles escogieron obispos para que fueran sus sucesores. Ayudados por los sacerdotes y los diáconos, los obispos enseñan la fe; celebran los sacramentos, principalmente la Eucaristía, y guían a la Iglesia. Su responsabilidad incluye interés por todas las Iglesias en unión con el papa.»

En un documento titulado "Nombrando Obispos," escrito por el Departamento de Comunicaciones de la USCCB (puesto en su totalidad en la página web de la Diócesis de Salt Lake City (www.dioslc.org), se nos recuerda que, «la decisión final de nombrar obispos resta con el papa, y él es libre de seleccionar a quien sea que él escoja.»

¿Pero cómo toma él esa decisión tan importante?

«El proceso de seleccionar candidatos para el obispado normalmente empieza al nivel diocesano y continúa su camino a través de una serie de consultas hasta que llega a Roma», nos dice la USCCB. «Es un proceso estrictamente confidencial e incluye a un número de jugadores importantes – siendo el más importante el nuncio apostólico (el representante del papa tanto en el gobierno como en la jerarquía de una nación dada), la Congregación (Vaticana) para Obispos, y el papa. Puede ser un proceso que se lleva mucho tiempo, a menudo requiriendo de ocho o más meses para completarse.»

Por lo que los nueve meses y medio que hemos estado esperando no están fuera de lo común.

Cada obispo puede presentar al arzobispo de su provincia (en nuestro caso, al Arzobispo de San Francisco George Niederauer) los nombres de sacerdotes que él piensa serían buenos obispos. «El arzobispo distribuye a todos los obispos de la provincia los nombres y curriculum vitae de los sacerdotes que le han sido presentados. Siguiendo una discusión entre los obispos en una reunión de la provincia, se toma el voto sobre cuales nombres se van a recomendar. La cuenta de los votos, junto con el acta de la reunión, son enviados por el arzobispo al nuncio apostólico en Washington. La lista también se presenta a la USCCB.»

El nuncio papal, después de recibir la lista de candidatos enviada por una provincia, «conduce su propia investigación sobre la idoneidad de los candidatos».

Su investigación incluye recaudar información de cada candidato e interpretarla para la Congregación para Obispos. La USCCB señala que aunque «se le da un gran peso a las recomendaciones del nuncio … no significa que éstas siempre serán seguidas».

Al mismo tiempo, un reporte del actual obispo o del administrador de la diócesis (en nuestro caso del Administrador Diocesano Monseñor J. Terrence Fitzgerald) sobre las necesidades y condiciones de la diócesis. «Si el nombramiento es un reemplazo para un obispo diocesano, o arzobispo a punto de jubilarse, se dará consideración a las recomendaciones del incumbente», de acuerdo a "Nombrando Obispos." «Se recomienda que se haga una consulta amplia dentro de la diócesis con respecto a las necesidades de la misma, pero se pide que no se discutan los nombres de los candidatos.»

Gente con la cual el nuncio consulta incluyen: previos obispos de la diócesis; obispos de la provincia; el presidente y vicepresidente de la USCCB; e individuos en la diócesis.

En este momento, el nuncio reduce su lista y envía un cuestionario (confidencial) a dos o tres personas que conocen a cada uno de los candidatos pidiéndoles su aportación.

«Todo el material es recogido y revisado por el nuncio, y se prepara un reporte (de aproximadamente 20 páginas). Nombres de tres candidatos aparecen en orden alfabético con las preferencias del nuncio anotadas. Entonces todos los papeles son enviados a la Congregación para Obispos en Roma», escribe la USCCB. «En promedio esta parte del proceso se lleva de dos a seis meses.»

Puede parecer frustante para alguien que siente que nueve meses y medio de espera son más que suficientes para nombrar a un obispo. Pero, en realidad, no tenemos ninguna indicación de donde nos encontramos en el proceso o si el proceso ha progresado más allá, es decir si los papeles y las recomendaciones del nuncio están ya en las manos de la Congregación para Obispos, o más allá, en las manos del Papa Benedicto XVI.

Mientras todas estas investigaciones suceden, las oficinas de la Diócesis de Salt Lake City no han estado sin hacer nada. Bajo la dirección de Monseñor Fitzgerald se ha estado planeando el anuncio del nombre de nuestro noveno obispo, su ordenación o instalación, y su bienvenida a su nuevo hogar, la Sede de Salt Lake City.

En el siguiente número de Utah Católico (o en la página 3 de la presente edición en inglés) presentaremos lo que se está planeando para recibir a nuestro noveno obispo y seguiremos el proceso desde la recomendación del nuncio papal hasta el anuncio del Papa Benedicto XVI de quien será el obispo.

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