La Bishop's Dinner un recordatorio del 'camino andado'

Friday, Sep. 17, 2021
La Bishop's Dinner un recordatorio del 'camino andado' 
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El Obispo Frank J. Caggiano de Bridgeport, Connecticut, presenta su ponencia durante la Bishop's Dinner 2021 realizada en el Hotel Grand America. A su derecha el Reverendísimo Oscar A. Solis, Obispo de Salt Lake City.
By Marie Mischel
Intermountain Catholic

Traducción: Laura Vallejo

SALT LAKE CITY — La tarde del 8 de septiembre las personas llegaron temprano al hotel  Grand America  reunidos en el patio para una hora social que antecedió la Bishop’s Dinner, la cual es la recaudación de fondos anual que apoya la preservación de la Catedral de la Magdalena.

“Es muy bueno el poder reunirnos una vez más,” dijo el padre Martin Diaz, rector de la catedral.

El evento del año pasado fue realizado en línea debido a la pandemia por el coronavirus y “varias personas con las que hablé están muy contentas de que ahora nos podamos reunir en persona,” dijo el padre.

Ese mismo sentimiento lo compartió Monseñor Joseph M. Mayo, sacerdote diocesano retirado quien del 2000 al 2013 sirvió como rector de la catedral. Monseñor Mayo fundó la Bishop’s Dinner en el 2004, año en que sirvió como maestro de ceremonias.

“Es bueno poder reunirnos como familia,” dijo monseñor al dar la bienvenida a los presentes al evento.

Entre los asistentes estuvieron miembros de la fundación ALSAM; el reverendo Rick Lawson, decano retirado de la Catedral Episcopal de St. MarK en Salt Lake City; el  Elder Gerrit W. Gong del Coro de los Doce Apóstoles de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos días y su esposa, Susan; Scott y Jesselie Anderson del Banco Zions; así como varios miembros del clero dio-cesano incluyendo a Monseñor Colin F. Bircumshaw, vicario general y a Monseñor J. Terrence Fitzgerald, vicario general emérito.

Los asistentes llegaron no solo para disfrutar la compañía sino para “compartir la noble misión de la Catedral de la Magdalena de extender el amor de Dios, especialmente a los necesitados,” dijo el reverendísimo Oscar A. Solis, Obispo de Salt Lake City, durante sus comentarios.

El ponente principal del evento fue el Reverendísimo Frank J. Caggiano, Obispo de  Bridgeport, Conn. y presidente de la Cámara de directores de Catholic Relief Services.

El Obispo Caggiano sugirió que la cena no era solo una celebración de la Catedral pero también “de nosotros, y la comunidad que formamos en el Señor. Nos reunimos para celebrar el hecho de que ustedes y yo somos hermanas y hermanos en un lazo irrompible, un lazo aún más grande que el lazo natural del amor. Un lazo que nos unirá en la gloria de la vida eterna. Ustedes y yo estamos hoy aquí para celebrar la unidad que es nuestro destino y nuestra misión en Jesucristo. Ricos y pobres, jóvenes y ancianos, con educación o sin ella, todos somos esenciales, todos estamos amados y pertenecemos el uno al otro en Cristo y en nuestra madre Iglesia – ese símbolo que nos recuerda quienes somos y la unidad que compartimos en El.”

En un mundo en donde lo común es “el solo yo importo’, de alguna manera “ustedes y yo  estamos aquí para apoyar la Catedral de la Magdalena para demostrar algo mejor al mundo;  esa filosofía no nos lleva a la satisfacción y alegría que clama- nos conduce a la soledad, a la división y a la indiferencia.”

La cena también fue una oportunidad “para recordarnos el camino que caminamos para que vivamos de una mejor manera cada día,” dijo agregando que la misión que nos lleva a la unidad es para “levantar a nuestros semejantes, conocidos o no. El Señor nos enseñó eso.”

El Obispo Caggiano también agradeció a los presentes por su apoyo a Catholic Relief Services, la agencia humanitaria de la Iglesia Católica de los Estados Unidos. CRS trabaja en más de 100 países en el mundo, sirviendo a 140 millones de personas, “quienes, en su  mayoría no tienen a nadie más a quien acudir,” dijo el Obispo.

Las Caridades de los Santos de los Últimos Días “los últimos 40 años han sido socios estratégicos e importantes en el trabajo de CRS, “ayudando a la construcción de escuelas, y respondiendo a las sequías en varios países del mundo,” dijo el Obispo Caggiano.

“Esa es la belleza de estar en unidad, esa es la belleza de compartir una misión, esa es la belleza que nos une en honor de nuestros semejantes en donde sea que estos se encuentren.”

Durante sus comentarios finales, el Obispo Solis reconoció que los retos e incertidumbres del año pasado aun permanecen, “pero su presencia esta noche aquí refleja el tipo de comunidad que tenemos en Utah. Su espíritu de solidaridad y apoyo para la Catedral de la Magdalena envía un fuerte mensaje de esperanza y de luz. Asegurando a nuestra comunidad que la misión de la Catedral sigue adelante y seguirá marcando la diferencia en las vidas de un sin número de personas- quienes acuden a ella para orar, visitar, disfrutar del arte y de la cultura que esta ofrece, y para quienes llegan a busca un refugio espiritual, especialmente nuestros hermanos y hermanas en necesidad.”

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