La protección de los niņos y jóvenes Nuestra responsabilidad sacra y diaria

Friday, May. 11, 2018
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By El Rev. Oscar A. Solis
Obispo de Salt Lake City
Traducido por: Laura Vallejo
El mes de abril, nuestro país concluyó con la celebración anual del mes de Prevención del abuso de niños con el que se incrementa la atención de las personas a la necesidad de estar vigilantes en cuanto a proporcionar un ambiente seguro para todos dentro de la Iglesia y para nuestras comunidades. Nuestra Iglesia sigue enseñándonos acerca del valor de la vida humana y de la dignidad de cada ser humano. A través del Evangelio, Cristo llama a sus seguidores a cuidar de los más vulnerables entre nosotros, especialmente de los niños. Es así que la seguridad y protección de los niños permanece siendo una responsabilidad seria de toda la Iglesia, incluyendo a todos los fieles.
Resulta imperativo el estar contantemente vigilantes y siempre observadores de los comportamientos de quienes interactúan con niños. Los padres de familia deben de escuchar cuidadosamente a sus hijos y observar tanto sus actividades como el comportamiento de otros niños y de los adultos que interactúan con ellos Estar alerta de lo que sucede con nuestros niños significa hablar con, escuchar, y obsérvalos cada que haya una oportunidad.
La participación de los padres y guardianes también tiene un papel fundamental en el éxito de los programas en las escuelas y eventos para los niños y jóvenes. Ellos están en la mejor posición para proteger a sus propios hijos, así como a los demás, tanto en la comunidad pa-rroquia como en la escolar. La participación y la comunicación son factores importantes en ayudar a asegurar ambientes seguros para nuestros niños y jóvenes.
Conscientes de que la resurrección de Jesús transforma a todos los creyentes, acogemos nuestra responsabilidad compartida de proteger a nuestros niños y jóvenes, y de asegurar que crezcan sabien-do que están seguros y son queridos. El mes de abril, dedicado a reconocer la prevención del abuso infantil ya ha terminado, pero continuemos protegiendo a nuestros niños y jóvenes, ya que ellos son el don más valioso de Dios,
Nuestra Iglesia Católica constantemente nos recuer-da que todos debemos ser instrumentos de justicia y amor trabajando hacia el bien común para todos. Así como Jesús le confió el cuidado de su rebaño a Pedro, nos recuerda que esta responsabilidad que corresponde a todos es cuestión de caridad y justicia. Llegar a todas las víctimas de abuso es crítico para llevar la esperanza y el amor de Cristo a todo el mundo.
Así es que en solidaridad con las víctimas quienes han pasado por el dolor del abuso, nos re dedicamos a su sanación incrementando nuestra conciencia y entendimiento y contribuyendo al ambiente seguro y a las prácticas de nuestra Iglesia. Como miembros de nuestra comunidad Católica, contribuyamos a la sanación de quienes han sido lastimados por el abuso recordando a los sobrevivientes en nuestras oraciones;
 Dios de amor infinito,
siempre bondadoso, siempre fuerte,
siempre presente, siempre justo:
Tú diste a tu único Hijo
para salvarnos por la sangre de su cruz.

Jesús Bueno, pastor de paz,
une a tu propio sufrimiento
el dolor de todos quienes han sido heridos
en cuerpo, mente y espíritu
por aquellos quienes traicionaron
la confianza puesta en ellos.

Oye nuestro llanto mientras sufrimos
por el daño causado a nuestros hermanos y hermanas.
Infunde sabiduría en nuestras oraciones,
alivia nuestros corazones intranquilos con la esperanza,
endereza los espíritus tambaleantes con fe:
Muéstranos el camino hacia la justicia y la
entereza,
danos la luz de la verdad y cúbrenos con tu misericordia.

Espíritu Santo, consolador de corazones,
cura las heridas de tu pueblo
y rescátanos de nuestra dispersión.
Danos valentía y sabiduría, humildad y gracia
para que así actuemos con justicia
y encontremos paz en ti.
Te lo pedimos por Cristo, Nuestro Señor. Amén. (USCCB)
 
La Oficina el Ambiente Seguro de la Diócesis de Salt Lake City está dedicada a la protección de niños, jóvenes y adultos vulnerables, Para mayores informes acuda a: https://www.dioslc.org/offices/office-of-safe-environment o contacte a la Oficina del Ambiente Seguro al  safeenv.dioslc.org o al  801-328-8641 ext.344.
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