Mensaje del Obispo

Friday, Dec. 27, 2019
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By The Most Rev. Oscar A. Solis
Bishop of Salt Lake City

Feliz Año Nuevo!

El mundo acompaña la Víspera del Año Nuevo con fuegos artificiales, ruido, fiestas y otras celebraciones. Existen varios motivos para celebrar, muchas personas ven la ocasión como una oportunidad para dar gracias por las bendiciones recibidas, tales como los logros y éxitos de la vida. Otras personas están felices por haber superado los retos y por haber dejado atrás los problemas y dificultades del año que termina. Para algunos más, el poder haber sobrevivido es más que suficiente para estar felices.

Aquellos quienes enfrentan los muchos obstáculos de la vida, ven en el año nuevo una oportunidad de seguir adelante con nuevas resoluciones y una esperanza renovada para un mejor futuro.

Nuestra Iglesia Católica celebra este día con gran alegría por las bendiciones que con lleva, la Solemnidad de María, la Santa Madre de Dios, el cual es un día de obligación para la diócesis.  El nacimiento de Cristo, el Salvador del mundo, fue posible en el diseño divino de Dios a través de la maternidad de la Santa Virgen María. Su humildad, obediencia y disponibilidad pavimenta el camino para que Dios cumpliese Su promesa de la salvación del mundo. Por esta razón, la alegría de Navidad sigue mientras reflexionamos en el precioso don de Dios de nuestra salvación en Cristo.

El llamado de María la Madre de Dios (Theotokos) nos recuerda el verdadero significado de la Navidad. Tenemos a un Dios cariñoso, amoroso y salvador para los que moran en nuestro mundo. Nosotros somos Sus hijos amados, preciosos y sagrados ante Sus ojos, y no estanos solos en nuestras luchas y dificultades en vida. En medio de la guerra, violencia, odio y cultura de indiferencia que nos rodea, todavía podemos decir “Emmanuel” Dios está con nosotros. Esto nos da alegría, paz y felicidad.

En esa primera Navidad, los ángeles anunciaron la Buena Nueva a los pastores, quienes se apuraron a encontrar a la Sagrada Familia e identificarse con el mensaje celestial. Nuestra Santa Madre “guardaba todos estos acontecimientos y los volvía a meditar en su interior,” (Lucas 2:19). Ella en silencio, medita sobre el significado del nacimiento de Cristo, de Dios siendo Hombre en un mundo pecador. La presencia de Cristo en nuestras vidas y en el mundo nos trae una renovación y un  nuevo comienzo. El mundo será diferente si reconocemos nuestra identidad común como una sola humanidad, como la familia de Dios en donde todos somos hermanos y hermanas en Cristo.

El mensaje del Papa Francisco durante la 53ava Jornada Mundial de la Paz celebrada el 1 de enero del 2020, ‘La Paz como camino de Esperanza: Diálogo, Reconciliación y Conversión Ecológica’, nos da esperanza en nuestro camino hacia la paz. Esto no es solo nuestra aspiración sino nuestra dirección de vida- para ser faros de esperanza promoviendo la cultura de  vida en lugar de muerte, sembrando amor y paz, en lugar de odio y violencia, construyendo puentes de relaciones armoniosas, en lugar de murallas que nos separan. Mantengámos a Cristo, y la posibilidad de que el 2020 será un Feliz Año Nuevo, en nuestros corazones.

Las bendiciones de Cristo para todos!

+El Reverendísimo Oscar A. Solis

Obispo de Salt Lake City

Traducido por: Laura Vallejo

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