Obispos cerca de la frontera piden respeto, compasión para los migrantes

Friday, Dec. 07, 2018
By Catholic News Service

Por James Ramos

Catholic News Service

HOUSTON (CNS) — El obispo James A. Tamayo de Laredo está pidiendo que los líderes eclesiales y los fieles “extiendan la compasión de Cristo” a los que buscan ayuda de la iglesia católica.

El obispo Tamayo dirige la diócesis que tiene la población más joven de Texas y de Estados Unidos. La ciudad de Laredo, en el sur de Texas, está situada a la par de la ciudad mexicana de Nuevo Laredo y los líderes católicos locales se están “preparando para ayudar de cualquier manera … si la caravana llegase a nuestras puertas”, él dijo.

El obispo hizo los comentarios en un momento en el cual aumentan las tensiones, después de un encuentro fuerte que incluyó el uso de gas lacrimógeno contra migrantes en el oeste de la frontera entre Estados Unidos y México en Baja California. Miles de personas en una caravana centroamericana comenzaron a llegar a Tijuana, México el 13 de noviembre y otros continúan llegando.

El obispo Tamayo dijo que trabajadores de la diócesis y de servicios sociales se han reunido con funcionarios fronterizos locales y nacionales para asegurar que la postura de la Iglesia Católica sobre la inmigración se conozca.

El gobierno sabe que la iglesia respeta las leyes de la nación, él dijo, pero también, si la iglesia ve a algunos migrantes “necesitados de servicios médicos; si algunos vienen intentando reunificarse con sus parientes, queremos ayudarles durante el proceso legal o si están en nuestra puerta y necesitan alimento, necesitan servicios médicos y atención; ellos quieren contar su historia y procurar asilo por la violencia y por las estructuras gubernamentales de sus propios países; ellos deben ser escuchados” dijo.

El respeto es clave en el proceso del diálogo con funcionarios locales y nacionales, dijo el obispo Tamayo al Texas Catholic Herald, periódico de la Arquidiócesis de Galveston-Houston.

“Debemos respetarlos porque ellos tienen normas y directrices”, el continuó. “Cuando podemos decirles que sabemos bien lo que tienen que hacer o lo que dicen sus normas, también debemos ayudarles a ver la postura de la iglesia. Respetamos todo eso pero a cambio les pedimos que nos conozcan. Nuestra iglesia está compuesta por la gente de la comunidad”.

El obispo Tamayo dijo que los líderes eclesiales les dicen a los oficiales fronterizos que “según ustedes están parados en la frontera siguiendo su ley de salvaguardar la frontera, nosotros estamos parados también en la frontera para asegurarnos de que todo el que venga, toque, cruce o desee cruzar sea respetado, sea ayudado con sus preguntas, sus preocupaciones, sus necesidades inmediatas”.

Aún así, existe un espíritu de colaboración, él dijo.

En Brownsville, el obispo Daniel E. Flores ha estado dialogando directamente con el gobierno federal aunque esta opuesto al algunas acciones.

En una charla reciente en Houston, el obispo Flores habló sobre un incidente reciente que sucedió cuando funcionarios del gobierno trataron de inspeccionar propiedad de la Diócesis de Brownsville con el propósito de eventualmente construir un muro allí. El obispo Flores dijo que aunque él les negó la entrada a las propiedades, desde entonces el gobierno ha presentado una demanda ante tribunales y ha tenido varias “charlas amigables” con funcionarios federales.

“Tengo un gran respeto por los agentes de seguridad fronteriza”, él dijo. “Conozco personalmente a muchos de ellos. Aún así, decidí no consentir a la petición basado en que eso limita la libertad de la iglesia y va en contra de su misión” dijo.

Según el obispo Flores, un muro fronterizo no es un mal en si mismo, pero es un desastre social prudencial.

“Soy realista”, él dijo. “El gobierno tiene prácticamente recursos ilimitados, la Diócesis de Brownsville no. Si al final el muro no es construido en nuestra propiedad entonces habremos defendido nuestra posición; pero si al final el muro es construido no será porque la iglesia firmó un permiso. Esto, de hecho, hablaría por sí mismo”.

Sobre la caravana de los que buscan asilo, el obispo Flores dijo que “buscar asilo en tiempos terribles de la vida es un derecho humano reconocido por las leyes de Estados Unidos y por la República de México. Pedir asilo no es un crimen y debería ser un proceso ordenado y proceder de una manera que respete las leyes de cada nación” dijo.

“La pobreza nuestra viene de un discurso gobernado por narrativas mutuamente excluyentes”, o no suficientemente matizadas, él dijo.

“Esto es abundantemente evidente en la discusión sobre la ´caravana´. ¿Son ellos una pandilla de saqueadores o son los pobres huyendo de los saqueadores? Realistamente tengo pocas razones para dudar que los elementos criminales infiltran las caravanas de los inmigrantes, quienes en su mayoría son los pobres, los que están huyendo de los elementos criminales que controlan vastas porciones de sus países de origen” dijo.

Pero hay “modos justos” que le pueden ayudar a los gobiernos a colaborar y diferenciar entre personas y familias que verdaderamente vienen escapando de “circunstancias humanamente intolerables” y los “elementos criminales que buscan infiltrar y manipular la condición vulnerable del inmigrante”.

El obispo Joe S. Vásquez de Austin, presidente del comité de migración de los obispos de Estados Unidos, dijo recientemente ante otra audiencia en Houston que atender a los inmigrantes está “enraizado en el Evangelio” y es parte de la identidad religiosa original de los católicos.

Él también culpó fuertemente el ambiente político polarizado por empañar la doctrina católica sobre la inmigración y dividir el pueblo de Dios.

“Como católicos tenemos que respetar, amar y proteger al inmigrante”, dijo el obispo Vásquez señalando que no estaba hablando políticamente, sino como un pastor preocupado por las personas y el bienestar de las almas.

Él dijo que la inmigración era “uno de los desafíos más críticos que la iglesia enfrenta en nuestro hemisferio” con millones de personas vulnerables en movimiento, expulsadas de sus patrias por la violencia y la pobreza extrema. Millones adicionales viven con miedo en los Estados Unidos, con serias consecuencias, de las cuales el obispo Vásquez dijo que ha presenciado en su propia diócesis en Austin.

Él dijo que ignorancia de la doctrina católica y las ideologías políticas profundas están creando hostilidad en torno al asunto y han intimidado a algunos en el liderato eclesial a no expresarse abiertamente. No obstante, él dijo: “No podemos permitir que el mundo le dicte a la iglesia cómo esta se entiende a sí misma, su rol, su misión”.

“Debemos ayudar a nuestro pueblo y a nuestros líderes a examinar sus conciencias a la luz de estos principios de la doctrina social católica”, dijo el obispo Vásquez. “Se necesita el diálogo. Muy, muy claramente es evidente que el diálogo no está teniendo éxito”.

El obispo Vázquez dijo que los asuntos de inmigración en los cuales la iglesia está trabajando incluyen: apoyar reforma de inmigración; una solución permanente al estado de los “Dreamers”-- la palabra que se usa para los beneficiarios del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia -- y de otros individuos que entraron a Estados Unidos sin documentos cuando eran niños, y también ponerle paro a la separación de las familias en la frontera.

“Tenemos que recordar que ellos son seres humanos que en muchos casos vienen escapando de la persecución, señalados por la violencia y huyendo de amenazas”, él dijo. “Tenemos que ayudarles a que se les trate con compasión”.

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