Respondiendo al llamado de Dios/Padre Jan Bednarz

Friday, Jun. 15, 2018
By Special to the Intermountain Catholic

Padre Jan Bednarz

El día de mi Primera Comunión, el 14 de mayo de 1954, el padre Franciszek Piszczor, párroco de la Iglesia de San Pedro y San Pablo (con siete misiones en Katy Wroclawskie), en la diócesis de Wroclaw, Polonia, se acercó y me pregunto si quería ser un servidos de altar. Justo 10 días antes, había experimentado el gran dolor de haber perdido a mi querido hermano Stanislaw quien era dos años menor que yo junto a tres otros chicos quienes murieron durante una explosión.

Una vocación es un verdadero misterio, una de las verdades que no podemos entender completamente. ¿Por qué Dios quiere depender en nosotros pata salvar almas? ¿Por qué escoge a este y no al otro?

El año litúrgico me envolvió casi en su totalidad como servidos de altar. Además de servir en la Misa de los domingos, también estaba comprometido a servir una vez a la semana en la Misa de las 6:45 a.m. También una vez al año la diócesis de Wroclaw invitaba a los monaguillos de cada parroquia a la Catedral a Misa, para entonces ir a visitar el seminario Mayor y celebrar una cena con el Cardenal Boleslaw Kominek.  

Un día durante el quinto grado en clase de catesismo, le hice varias preguntas al padre Franciszek. El me respondió “vas a ser sacerdote.”

En 1959, una misión parroquial se llevó a cabo por los padres Redentoristas. Ellos eran grandes predicadores. Hablé con uno de ellos. Me dió la dirección de un seminario. Les escribí una carta. Me dieron la bienvenida, pero al compartir la noticia con mis padres ellos desilusionados me dijeron “eres muy joven para comprometerte a la vida religiosa.”

Así es que, por algún tiempo, el movimiento de los Niños Exploradores polacos me ayudó a prender habilidades prácticas.

La propaganda en contra de la fe Católica era difícil de recibir. Mi querida madre me dijo “hubo fuerzas tales, que yo no debería de haber nacido.”

Esto me marcó. Si Dios quiso que estuviese en este mundo, entonces yo debía de hacer algo por Dios. Más adelante, mientras asistía a la preparatoria técnica, seguí sirviendo en Misa.

Después de mi graduación, Monseñor Jozef Zielinski me dijo, “ve y trabaja para ver si tu vocación al sacerdocio es real.”

En 1966 Polonia celebró el milenio de la Cristiandad. Ingrese al seminario Mayor en Wroclaw. El 27 de mayo de 1972, fuí ordenado junto a 29 compañeros. Como sacerdote, serví durante 7 años en la diócesis de Wroclaw, 11 años en Canadá y 29 años en Utah a donde llegué en 1989.

Hoy veo la importancia de orar por las vocaciones y veo la necesidades espirituales de los Católicos quienes frecuentemente dicen “Gracias padre.”

El padre Jan Bednarz es el párroco de la Iglesia de St.  Martin de Porres en Taylorsville.

Traducido por: Laura Vallejo

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