Sacerdote dice que a pocas personas se les aceptará reclamo de asilo

Friday, May. 11, 2018
By Catholic News Service
Por David Agren
Catholic News Service
CIUDAD DE MÉXICO (CNS) — A los primeros miembros de la caravana de inmigrantes centroamericanos se les ha permitido presentar sus solicitudes de asilo, pero un sacerdote Scalabrini dijo que a “muy, muy pocos” se les aceptará sus solicitudes.
Unos 20 miembros de la caravana, que cruzó México y llegó a la frontera de Estados Unidos en Tijuana a finales de abril, fueron obligados a esperar hasta el día siguiente por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, la cual dijo que carecía de trabajadores que ayudaran a procesar a las personas.
El padre Scalabrini Pat Murphy, quien dirige un albergue en Tijuana, dijo que el puerto de entrada ha recibido muchos personas buscando asilo, pero señaló que funcionarios estadounidenses “sabían que esto venía, así que no estoy seguro de qué pasó”.
“De los que están en la caravana, el 75 por ciento no será aceptado”, él añadió. “Ese ha sido el número a través de los años”.
La Caravana del Vía Crucis anual es organizada alrededor de la Pascua para mover migrantes centroamericanos desde la frontera sureña de México con Guatemala hasta la de Estados Unidos. La caravana está diseñada para ayudar a los inmigrantes a viajar de manera segura cruzando México, lo cual se ha vuelto difícil para los que no tienen los documentos apropiados.
El número de participantes en la caravana de 2018 aumentó a más de 1,000, ya que cientos de hondureños se unieron, lo cual refleja la opresión política en el país, donde las elecciones fueron presuntamente manipuladas y el ejército fue enviado a sofocar oposición.
Sin embargo, la caravana se volvió controversial después de que algunas entidades conservadoras la presentaron como una “invasión” y el presidente estadounidense Donald Trump comenzó a tuitear su consternación por el convoy que aparentemente se movía sin impedimento a través de México.
Los números disminuyeron según la caravana atravesaba México. Los organizadores dicen que más inmigrantes terminaron solicitando asilo en México en vez de arriesgarse hacia la frontera estadounidense y a las incertidumbres del sistema de inmigración de Estados Unidos. Algunos tuvieron miedo por la probabilidad de encarcelamiento en centros de detención y ser separados de sus hijos.
“Mucho de ello tiene que ver con la retórica contra los inmigrantes y con la idea de que Estados Unidos ya no es un lugar acogedor”, dijo Alex Mensing, portavoz de Pueblos Sin Fronteras, que organizó la caravana.
“Alguna gente no se siente atemorizada al estar en México”, él añadió, “pero la idea de que México es (un país seguro) no es cierto para mucha, mucha gente”.
Oficiales de inmigración mexicanos emitieron documentos temporales para los participantes de la caravana, pero policías federales adicionales fueron enviados a la región fronteriza del sur, igual que soldados de la Guardia Nacional fueron enviados a la frontera de Estados Unidos con México.
México detiene y deporta a miles de centroamericanos mensualmente, aun mientras se queja del maltrato de sus propios ciudadanos que viven en Estados Unidos.
La Iglesia Católica ha trabajado por mucho tiempo con migrantes que viajan por México, con sacerdotes, religiosos y laicos abriendo y operando albergues a lo largo de las líneas ferroviarias – que hasta recientemente eran la ruta preferida por los migrantes – a lo largo del país.
Sin embargo, algunos en la jerarquía habían mostrado desinterés en asuntos de migración y hasta preferían abanderarse con políticos actuando contra la operación de albergues, según sacerdotes y religiosos que trabajancon migrantes.
“Las cosas han cambiado porque (el cardenal) Carlos Aguiar (de Ciudad de México) está haciendo un cambio total en la dirección de la iglesia”, dijo padre Alejandro Solalinde, sacerdote activista en Oaxaca quien había querido abrir un albergue para migrantes en Ciudad de México pero encontró poco interés de parte de la iglesia.
En su homilía del 28 de abril, el cardenal Aguiar pidió solidaridad con los migrantes.
“Como comunidades cristianas, como iglesias, hoy más que nunca ... tenemos que estar abiertos a ayudar a los que están en necesidad, a los que están en riesgo de perder sus vidas, a darles una oportunidad de continuar viviendo y predicando el Señor”, él dijo.
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